La información vive en papeles, WhatsApp o memoria del equipo.
No saber qué hay disponible ralentiza el trabajo y genera compras tardías.
Cobros, ventas y facturas no siempre quedan conectados al servicio prestado.
Sin reportes claros, cada decisión llega tarde o se toma a ciegas.
Cada minuto perdido buscando una orden, validando stock o cuadrando caja es un costo invisible que frena la profesionalización del taller.